¿De qué estamos hablando?

En algunos de nuestros últimos artículos (uno propio y otro de nuestro amigo Tomi Sánchez Soria), hemos reforzado y defendido el concepto del/a Community Manager. Esta persona que muchas veces es víctima del reduccionismo que lo/a define simplemente como encargado/a de publicar el contenido, tiene un papel que va más allá de la redacción.

De por sí, redactar un posteo tiene su grado de complejidad cuando se realiza la tarea adecuadamente, ya que se ponen en juego distintas variables institucionales que hacen de la identidad de la marca. Pero en este caso, el artículo es para hablarles de otra cosa.

Hoy queremos invitarlos/as a entablar una buena amistad con las métricas. Los famosos numeritos o estadísticas que, con mucha gentileza, nos brindan las redes sociales.

Las métricas, al igual que las palabras y la creatividad, son las principales herramientas del/a Community Manager. La lectura de estadísticas es lo que nos permite tomar decisiones acertadas, comprender cómo reaccionan nuestros públicos ante ciertos contenidos y cuáles son los momentos del día y de la semana en que el flujo de usuarios/as es mayor.

En este último tiempo, el concepto de big data ha dado lugar a la redacción de muchos libros y artículos que se encargan de analizar y cuantificar la potencia que tiene el acceso a la información de los usuarios. Información que se supone privada, pero en todos los casos termina siendo de acceso público para quienes administran las redes sociales.

En una escala mucho más pequeña, las métricas marcan nuestra hoja de ruta y guían el camino de las próximas acciones que debemos tomar para seguir potenciando la marca.

¿Para qué sirven estos numeritos?

A modo de consejos finales, consideramos que las métricas nos sirven para ratificar las decisiones que tomamos a la hora de implementar alguna medida o acción de comunicación. Principalmente, solemos revisar los rangos etarios de los públicos a los que nos dirigimos, para determinar si realmente le estamos hablando a las personas a las cuales la empresa o institución quiere dirigirse; por otro lado tenemos en cuenta el alcance orgánico y pago que logró cada posteo, para confirmar si el dinero que se asignó tuvo un rendimiento óptimo; y en último lugar, analizamos los días y horarios de mayor conveniencia para publicar.

Todos estos factores varían de acuerdo a cada marca, porque los públicos son distintos y cada marca asume un rol diferente de acuerdo a la red social en la que se desempeñe.

Es importante planificar, calendarizar acciones y también tener en cuenta las métricas, hacerse amigos/as, porque muchas veces todos estos números pueden marear un poco o ser aburridos, pero son el elemento que clarifica el panorama en el que se encuentra la marca.

POR BERNARDO SÁNCHEZ BATALLER

Departamento de Comunicación

Categorías: Blog

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