Desde hace algunos meses, nos pareció interesante la idea de compartir reseñas de libros sobre comunicación y diseño. Luego de publicar nuestra décima edición en el mes de septiembre, la propuesta de hoy consiste en analizar un artículo publicado en la Revista Telos de Fundación Telefónica. “El impacto del ecosistema móvil en las industrias culturales” es obra de Juan Miguel Aguado Terrón, Claudio Feijóo González e Inmaculada J. Martínez Martínez y presenta una instancia ideal para reflexionar acerca de cómo las agencias de comunicación reconfiguraron sus trabajos.

A diferencia de las ediciones anteriores de la sección Reseñas, en el presente artículo no analizaremos un libro. La publicación de estos/as autores/as es un reflejo exacto de lo que acontece constantemente en nuestro trabajo. Lo que ellos/as describen no solamente sirve para comprender cómo ocurrió todo el proceso que llevó a los medios de comunicación a virar su formato analógico hacia el plano digital, también permite reflexionar acerca de nuestras propias prácticas en el ejercicio profesional de todos los días. Para los/as autores/as el impacto del ecosistema móvil en las industrias culturales se da en torno a tres ejes: cambios en la definición y condiciones de consumo del contenido, cambios en la cadena de valor del contenido y cambios en la dimensión estratégica de las estructuras de distribución.

En primer lugar, definir los consumos es una tarea minuciosa que, por el mismo impacto del ecosistema móvil, ha dado lugar al concepto de microsegmentación. Hoy más que nunca, hablar de públicos (en plural) es esencial a la hora de desarrollar una estrategia de contenidos. Las redes sociales nos ofrecen distintas lógicas, dinámicas que cambian constantemente y modos de interacción con los/as usuarios/as que requieren de un estudio permanente. Estas plataformas exigen que los/as profesionales de la comunicación estemos inmersos en ellas para comprender sus funcionamientos y, a partir de ello, podamos hacer uso óptimo de sus cualidades. Hoy no podemos definir de manera única los modos y condiciones de consumo cultural, necesitamos distintas estrategias de contenidos para conectar positivamente con cada uno de nuestros públicos.

En segundo lugar, los cambios en la cadena de valor del contenido que mencionan los/as autores/as como un eje en este nuevo paradigma responden a lo efímero que se ha vuelto todo en las plataformas digitales. Las nuevas herramientas que ofrecen las redes sociales, como las historias, brindan la posibilidad de generar piezas creativas e interactivas para los/as usuarios/as, pero su durabilidad virtual es cada vez más corta. Al día siguiente desaparecen. Se esfuman en el aire y no queda registro (salvo alguna captura de pantalla). Los medios digitales le están ganando la pulseada a los tradicionales y esto también hace que las publicidades tengan otro valor para el/la receptor/a.

En tercer lugar, y en sintonía con lo descripto anteriormente, la dimensión estratégica contempla para las marcas la necesidad de estar presentes todo el tiempo en la mayor cantidad de espacios posibles. Además, las estructuras de distribución analizan un aspecto fundamental que se narró en uno de los primeros párrafos: los tipos de públicos a los que se dirige la empresa y sus modos de consumo.

El desafío de hoy es muy exigente para quienes nos dedicamos a esta profesión. Exige estudio constante, criterio para leer el contexto en el que se dan los fenómenos y creatividad para generar contenido que logre conectar de manera óptima con los públicos objetivos de la marca.

POR BERNARDO SÁNCHEZ BATALLER

Departamento de Comunicación

Categorías: Reseñas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.